EL MILAGRO PENDIENTE DE CACHUY


POR: DIEGO ULISSES CHULLUNCUY SOTO
ESPECIALISTA EN DESARROLLO TURÍSTICO Y SOCIAL

La cultura de peregrinación constituye una herencia de la Edad Media y representa uno de los fenómenos religiosos más importantes del mundo. En ese contexto, durante los procesos de evangelización y extirpación de idolatrías desarrollados en Yauyos entre los siglos XVI y XVII, se adoptaron santos patronos en cada uno de sus pueblos como parte del proceso de consolidación de la fe cristiana en la región.

Es así como uno de los acontecimientos más significativos para el mundo cristiano ocurrió en Cachuy, un pueblo profundamente marcado por la historia y la fe. Según la tradición, la sagrada imagen del Señor de la Ascensión fue hallada en las agrestes alturas de Cachuycaja por el pastor Martín Barrios, quien decidió llevarla a su vivienda para brindarle resguardo y veneración. Sin embargo, la imagen desaparecía misteriosamente y volvía a aparecer en el mismo lugar donde había sido encontrada originalmente.

Tiempo después, convencido de que la imagen merecía un lugar más digno para su culto, Martín Barrios la trasladó al templo del vecino pueblo de Putinza. No obstante, días más tarde, la imagen volvió a desaparecer y reapareció nuevamente en las alturas de Cachuycaja. Este hecho fue interpretado por los pobladores como una manifestación divina que expresaba la voluntad del Señor de permanecer en ese lugar.

A partir de este acontecimiento milagroso nació la profunda devoción hacia el Señor de la Ascensión y, con el paso de los años, se consolidó el pueblo de Cachuy como uno de los principales centros de peregrinación religiosa del país. Han transcurrido más de 400 años desde que Martín Barrios levantó un humilde altar en honor a la milagrosa imagen. Hoy, convertido en santuario, congrega cada año a cerca más de 50 mil peregrinos entre adultos, ancianos y niños, quienes caminan durante horas e incluso días impulsados por la fe, la esperanza y el agradecimiento por los milagros concedidos.

Apoyados en bastones de carrizo, los devotos avanzan de montaña en montaña iniciando la caminata desde la pampa de Caypan Grande y atravesando lugares emblemáticos como Repartición, Cansa Caballo, Cueva, Piedra Grande, Silla, Canto Corral, Tambo, Ñuñunta, Cóndor Saire, Síndico, Causache y Ampiapo, hasta llegar finalmente al santuario del Señor de la Ascensión de Cachuy, ubicado a más de 3,300 metros sobre el nivel del mar, en el distrito de Catahuasi, provincia de Yauyos.

Octavia, sabia Kawkihablante vendiendo hierbas medicinales Foto: Diego U. Chulluncuy Soto

El cansancio extremo, el intenso frío y las difíciles condiciones del camino no impiden que miles de fieles permanezcan durante la noche en las calles, escaleras e incluso dentro del templo, motivados únicamente por el deseo de estar cerca de la imagen sagrada y acompañarla en su multitudinaria procesión por las calles del pueblo.

En Cachuy, misa por la festividad central del Señor de la Ascención de Cachuy. Foto: Diego U. Chulluncuy Soto

Este año, la festividad tuvo un contraste especial con la inauguración de la anhelada carretera de acceso, símbolo del esfuerzo y la perseverancia de más de una década de trabajo conjunto entre autoridades y comuneros. Las expectativas de la población son grandes y muchos consideran que Cachuy se encuentra hoy ante el umbral de nuevas oportunidades de desarrollo.

Sin embargo, esta realidad también evidencia importantes desafíos. Persisten limitaciones económicas y falta de capacidades locales que dificultan que la propia población pueda emprender y beneficiarse directamente del movimiento económico generado durante la festividad. Por ello, muchos comuneros optan únicamente por alquilar sus viviendas a comerciantes provenientes de Cañete, Chincha, Huancayo y otras localidades de Yauyos, reduciendo así la participación económica directa de la comunidad local.

A ello se suma una situación social y religiosa que resulta paradójica. Mientras la festividad del Señor de la Ascensión congrega cada año a miles de peregrinos y devotos de distintas partes del país, una parte importante de la población permanente de Cachuy viene convirtiéndose progresivamente a religiones protestantes o evangélicas. Esta situación refleja no solo cambios en las dinámicas religiosas de la comunidad, sino también la necesidad de un mayor acompañamiento espiritual, social y humano hacia los pobladores que habitan cotidianamente este histórico santuario andino.

En ese sentido, corresponde a los representantes de la Iglesia Católica asumir con mayor compromiso la tarea de fortalecer la fe y los valores cristianos en la población local. Del mismo modo, las autoridades deben continuar impulsando una gestión eficiente y sostenible que permita cerrar brechas de oportunidades y generar condiciones reales de crecimiento y desarrollo económico para la comunidad.

Las propuestas orientadas a impulsar un adecuado ordenamiento territorial y el desarrollo del turismo rural comunitario ya fueron planteadas durante la gestión municipal 2015–2018, evidenciando una visión que busca articular la fe, la cultura y el desarrollo económico de manera sostenible. No obstante, el verdadero desafío no radica únicamente en formular proyectos, sino en garantizar su implementación efectiva y sostenida en el tiempo.

La realidad de Cachuy demuestra que el enorme potencial religioso, cultural y turístico del territorio aún no se traduce plenamente en mejores condiciones de vida para su población. Por ello, resulta fundamental que las propuestas trasciendan el plano discursivo y se conviertan en acciones concretas, articuladas y participativas, capaces de generar oportunidades reales para los comuneros, fortalecer la identidad cultural local y preservar el valor espiritual que representa el santuario del Señor de la Ascensión.

Solo así será posible que la fe, la cultura y el desarrollo caminen verdaderamente juntos hacia el futuro de Cachuy.

En Navidad: Labor social de la Hermandad Central del Señor de Ascención de Cachuy. Foto: Luis Zapata Sanchez.


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